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En medio de la polémica instalada en nuestra región por las energías nucleares y las renovables, China construyó una planta solar con forma de oso panda, su animal de culto.


Se trata de una central eléctrica ubicada en la ciudad de Datong, en la provincia de Shanxi. Ocupa 100 hectáreas, genera 50 megavatios y ya ha comenzado a suministrar electricidad a una red en esa localidad del noroeste de la República oriental.


Para lograr la figura de un panda se combinaron dos tipos de paneles solares: las partes negras del animal están conformados por celdas solares de silicona microcristalina, mientras que las partes más claras del mismo están conformadas por celdas solares de películas delgadas.


El Panda Power Plant es una creación de China Merchants New Energy Group, uno de los mayores operadores de energía limpia del país, en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP), que tiene el objetivo de promover la energía renovable.


Esta planta pertenece a un proyecto bautizado bajo el nombre “Beld and Road” de la idea macro denominada Panda Green Energy, presentada el año pasado para promocionar la energía limpia y la educación como vías de cambio en políticas medioambientales.


Aún se prevé una segunda fase que extenderá la potencia a 100 megavatios con volumen suficiente para proporcionar más de 3,2 millones de kilovatios hora de energía solar en 25 años, con lo que se reducirán 2,74 millones de toneladas de dióxido de carbono.


La imagen difundida es en verdad un montaje simbólico de cómo luce la “planta panda”. Entre el resultado final y el boceto de los diseñadores radica una diferencia sustancial en virtud de los colores: las placas fotovoltaicas deben ser oscuras para atrapar mejor los rayos solares, de modo que limitan su lucimiento artístico en imágenes panorámicas. De todas maneras, la inauguración del parque sirvió para publicitar la nueva imagen de China en materia de energía renovable.


El país asiático domina el 25% de la producción mundial de electricidad vía plantas solares y dispone de los dos complejos más grandes del planeta.


China se encuentra en plena transición: de ser uno de los países más contaminados del mundo con gran cantidad de plantas de carbón a liderar la revolución verde en materia energética.


La paradoja radica en que mientras la potencia oriental se vuelca a los paneles solares, empresarios chinos buscan la realización de dos plantas nucleares en la Argentina. ¡Y una en la Patagonia! 

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