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Desde hace mucho tiempo en Argentina se ha realizado un gran negocio con los juicios laborales, transformándose en estos tiempo como una gran industria. Y Viedma no es ajena a este problema, una gran cuenta pendiente de nuestros queridos representantes que últimamente solo esbozan lindas palabras para que una sociedad infectada de malos hábitos los vuelva a elegir y así cambiando de partidos, creando nuevos bloques, se perpetúan en el poder muchas veces sin dejar a nuevas generaciones ingresar con nuevos conocimientos.


Muchas veces también nos encontramos con nuevos dirigentes, funcionarios, políticos jóvenes en los que lamentablemente la infección ya se apoderó de ellos.


Desde la llegada de la democracia, en Argentina han cambiado muchísimas cosas, que con las leyes implementadas han aportado cada uno de los gobiernos a que en nuestra hermosa Argentina se vaya instalando esa burda cultura de progreso económico sin tener que trabajar, esa risueña y fascinante frase tan usada como es la “viveza criolla”, nos hemos enojado cuando nos tildaron de país bananero, pero cuánta razón tenía ese presidente que como la preciosa canción Cambalache lamentablemente jamás pasará de moda.


En estos tiempos, existe, se presiente, se observa, una amarga sensación de destrucción y lo peor es que somos nosotros que nos estamos destruyendo poco a poco mutuamente.


Hoy el mercado laboral está siendo vapuleado por inescrupulosas personas que lamentablemente se han formado en universidades donde pareciera que la principal materia es aprender a destruir al otro y la materia dejada de lado es la del sentido común de las cosas.


La industria del juicio decididamente no favorece a los trabajadores, y son mayormente abogados y peritos, apoyados por jueces , los que se quedan con el gran negocio del juicio, sumado a que en el fuero laboral, el Poder Judicial es marcadamente pro trabajador. Con esa frase final que siempre escriben, “Será justicia”, permiten demandas con ausencias de prueba, o avalando sentencias o arreglos que perjudican a las pymes, generando una gran incertidumbre en las relaciones laborales.


Existe otra consecuencia negativa para los trabajadores, creándose una tendencia a la informalidad en el sector, o no se emplean nuevos trabajadores, apostando a la automatización de los procesos, o peor aun el empresario decide no aumentar la producción, aunque pierda mercado y competitividad, pero es mucho mayor el temor a perder la empresa a manos de artilugios legales.


Esta situación, lamentablemente comenzó a ser notoria y profundizarse en los últimos años.


Mientras que las empresas grandes y multinacionales están acostumbradas al asesoramiento legal preventivo en materia laboral, muchísimas pymes al día de hoy navegan en el desconocimiento de las leyes y se encuentran con juicios que superan sus ingresos, por lo que se teme tomar más gente. No todo es tener al trabajador registrado; las leyes van mucho más allá.


Si bien el derecho laboral protege al trabajador, le da ciertas facilidades probatorias y tiene presunciones a su favor, estos son los principios generales del derecho del trabajo. Esto es así porque se considera que en la relación, el trabajador es la parte más débil. Sin embargo son las pymes, las empresas unipersonales y los comercios, los que se sienten desprotegidos.


Los abogados, en la mayoría de los casos por no decir en todos, cobran un 20% o más del total al trabajador y un 20% o más al empleado. Contamos con una legislación laboral de hace muchos años, pensada para la gran empresa industrial, la ley de contrato de trabajo es de 1974.


En esos años había otro modelo productivo, hoy tienen mucha importancia las pymes que son las mayores empleadoras del país, pero la ley les impone normas, condiciones y costos que son de difícil cumplimiento, debería existir un régimen especial general y no una cantidad de normas inconexas.


Las pymes necesitamos un régimen único y realista, donde prime el sentido común, de empresarios, políticos, legisladores, sindicalista, donde haya controles, premios y castigos, pero también que dejemos solo de ver los derechos y pongamos énfasis en las obligaciones que también son importantes, no solo para el empleador sino también para el empleado, dejemos de mirar el pasado, observemos el futuro, pero pongamos mucha atención al presente que estamos viviendo.


Sé que es difícil pedirle peras al olmo, pero creo que es necesario ponernos los pantalones largos, y cambiar determinadas cuestiones para que nuestra argentina florezca, para no seguir viendo morir a nuestras pymes, para no ver cerrar nuestras comercios, para no ver morir mi proyecto de vida que elegimos con mi mujer, y que le inculcamos a nuestros hijos, crecer a costa del trabajo y el sacrificio, que deje de ser negocio no trabajar pero que también sea premiada la persona que apuesta al dar trabajo.


Basta con la viveza criolla, basta con tratar de ver cómo podemos perjudicar al otro, basta de mentiras, basta de atropellos, basta de justificar lo injustificable, basta de robarle a la gente, basta de destruir mi Argentina, tu Argentina, la Argentina de nuestros hijos, que también es la Argentina tuya sr. juez y abogado que hoy estás matando.

 

Por Mario A Macre. 

Miembro de la pyme Premoldeados Ga-Ma.
DNI: 17536406  

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