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El libro Cortesía y Buenos Modales de María Adela Oyuela, escrito en 1956, ofrece consejos de cómo se debía actuar en una salida.

 

Enterados de la fecha fijada para el casamiento de un amigo, los jóvenes y las niñas más allegadas organizan las llamadas “despedidas de soltero”.


Los amigos íntimos del novio le solicitan una lista de las relaciones a las que se sienta más estrechamente vinculado por razones de edad condición y actividades, con el objeto de ofrecerle una comida. Una vez que se los haya consultado por teléfono para asegurarse su asistencia, se formalizarán los detalles restantes. La fecha, el lugar (restaurante, club, etc.), la hora y el precio del cubierto deben establecerse antes de hacer los llamados telefónicos, ya que conviene informar de todo en una sola oportunidad, para simplificar la tarea.


Lo único que justifica una negativa a este tipo de invitación es un impedimento muy grave, pues cualquier pretexto que en otra oportunidad podría ser válido, no sirve en este caso de excusa legítima.


- Despedidas entre amigos. En las despedidas de soltero imperan por tradición el buen humor y la alegría. Los discursos son de tono festivo y humorístico; pero dada la juventud de los concurrentes y el abuso de las bebidas suele ocurrir que el clima en que se desarrolla la reunión vaya caldeándose poco a poco hasta hacerla degenerar a veces en un exponente lamentable de falta de urbanidad y grosería, que habla muy mal de sus participantes.


Es de rigor, pues, controlarse lo suficiente sin que ello signifique caer en el estiramiento. Sobre todo, se tratará de evitar cualquier exceso en las bromas y expresiones para poder disfrutar un rato de feliz comunicación con el agasajado, sin salirse de los límites correctos.


Como dijimos, una comida es lo más indicado para despedir a un joven de su vida de soltero. En ella, se acostumbra adornar la mesa con un centro de flores que luego se envía a la novia.


- Despedidas entre amigas. Estas difieren en muchos aspectos de las anteriores. En primer lugar, es lógico que la reunión tenga un tono de sentimentalismo ausente en la despedida de soltero de un joven. Las mujeres sienten con más profundidad el cambio de vida que van enfrentar, y las amigas solteras tienen la sensación de que verdaderamente su compañera las abandona.


Semejante aprehensión carece de realidad, ya que las amistades auténticas, si bien sufren un momentáneo eclipse en el período de la luna de miel, se reanudan con el mismo afecto intimidad, cuando la vida de la recién casada entra en la tapa de normalidad subsiguiente al viaje de bodas.


Las jóvenes amigas “despiden” a la novia, generalmente ofreciéndole un té o un cóctel. Por lo general se reúnen en una confitería, siendo llamadas a concurrir todas ellas y sus parientas jóvenes, sean o no solteras. Al retirarse de la confitería o lugar elegido regalan a la novia un ramo de flores.

 

Daniel Balmaceda en Historias Inesperadas.  

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