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Ha partido mi amigo Chingolo Casalla. Gran tristeza. En mis años adolescentes conocí sus hermosos dibujos como “Cabo Savino”, “El cosaco”, “Perdido Joe”, “Los Pioneros”, “Álamo Jim” y tantos otros. Luego entablamos una amistad epistolar por muchos años hasta que cuando la Legislatura de Río Negro nos honró como “Ciudadanos Ilustres” nos conocimos personalmente y nos dimos un fuerte abrazo. Admiración mutua y amigos comunes. Hasta llegamos a escribirnos por la sección de Cartas al Lector del diario Río Negro. Un lujo.

 

En mi biblioteca entre los más de 800 libros dedicados por sus autores tengo uno suyo: “El gran Lago” cuya dedicatoria dice: ¡A Jorge Castañeda, con todo aprecio! Gracias por tu atención y tu buena onda”. También conservo un dibujo de un paisano jineteando y varias postales patagónicas.


En ocasión de realizar un mural en la ciudad de Bariloche donde dejó representados a los pioneros que hicieron nuestra Patagonia, le escribí un soneto que mucho le gustó.

 

Han de andar a destajo sus pioneros,
Jalonando la estepa de aventuras:
Españoles de bruñidas armaduras,
Caciques y milicos, misioneros.

 

De sotana y peritos tesoneros.
Ciudades fabulosas de culturas,
Antiguas y apoteosis de locuras,
El rey de la Patagonia y sus lanceros.

 

Amerita el plumín su noble cuño,
Cuando moja su tinta en el terruño,
Y dibuja el solar como destino.

 

Y conjugar ternura con coraje,
Y confundir persona y personaje;
Daga y plumín, Casalla con Savino.

 

Por Jorge Castañeda- escritor de Valcheta.

 

Algo así como Macondo

 

Si un turista se hubiera asomado a la Sala de Prensa esta noche, hubiera pensado que Bariloche es algo así como Macondo.

 

Porque de la sala salía música, y palmas, y movimiento. Y si hubiera entrado, se hubiera encontrado con que, al fondo, en el escenario, había un féretro. De buena madera. Brillante, sonora.

 

La música que hoy hizo vibrar el escenario, y esa caja lustrosa de buena madera con mejor madera dentro, era de manos de su hijo Carlos Casalla, sus discípulos Hernán Lugano, Emiliano Zamora y tantos otros músicos y amigos, que hacían una pequeña devolución de la que Chingolo Casalla nos regaló en vida. Esta es la Bariloche que elegimos los que vibramos con la música, la danza, la poesía, y todas las artes.

 

A seguir honrando su nombre, a llenar esta peatonal de música en su honor y a enseñar a nuestros hijos quiénes son los pioneros de la cultura en Bariloche, así lo hizo Vito Lelio acompañando a su ídolo profe de percu y registrando cuando en medio de la música se vibraba el nombre Chingolo. Gracias Chingolo por tanto, gracias por la música, qué seríamos sin ella.

 

Mensaje de Verónica Merli en Facebook.

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