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A pesar de la reparación histórica implementada por este gobierno, los jubilados seguimos siendo injustamente tratados. Como todos sabemos, las fechas de cobro en los bancos van desde los primeros días del mes hasta después del 20 en algunos casos y no son elegidas sino impuestas. O sea, que muchos de nosotros, todos los que cobramos después del día 10 de cada mes, pagamos nuestras deudas de cualquier tipo como ser tarjetas de crédito, servicio de cable con el recargo que cada empresa considera que corresponde de acuerdo a sus propias necesidades.

 

La verdad, es una verdadera burla que los magros sueldos que percibimos se vean reducidos por este incumplimiento que relato. En mi caso particular y sin previo aviso, mi fecha de cobro fue cambiada del día 11 al día 23 por verme favorecida con la reparación histórica. De esa nueva suma percibida, los recargos por no abonar hasta el día 10 llevaron y seguirán llevando a partir de este mes, una muy necesaria suma, considerando que los sueldos son vergonzosos. Los jubilados somos desde hace mucho tiempo, maltratados y rehenes de los gobiernos que demostraron rotundos fracasos en la gestión para el pueblo y todo lo contrario en lo que a su patrimonio personal se refiere. Deshonestidad e incompetencia que condena a muchos solo a sobrevivir.

 

Noemí Barrenechea para La Gaceta
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El salario no es ganancia


Desde hace varios años, el Impuesto a las Ganancias viene afectando de manera sensible los ingresos de los trabajadores. En parte esto ocurre, debido a la recuperación salarial experimentada en los últimos tiempos y también, porque el Gobierno no actualiza el monto del mínimo no imponible al mismo ritmo que han aumentado los salarios. Razón más que valedera que el salario no es ganancia, no es una novedad, puesto que está directamente destinado a satisfacer necesidades básicas del hogar del trabajador. Ese dinero va para alimentos, vestimenta, gastos de vivienda, atención médica y salud, educación, transporte y esparcimiento. Sin embargo, es uno de los impuestos más progresivos del sistema tributario.

 

Lo ideal sería que se graven todas las ganancias y no se limite a los salarios: hoy no se paga impuestos por los bienes de capital ni por los dividendos. Uno de los grandes reclamos de la CGT, son las facultades establecidas por la Constitución Nacional porque debiera ser el Congreso el que determine las escalas y los mínimos del impuesto. Pero como se sabe, éstos se han decidido a través de resoluciones de la AFIP, que luego el Congreso termina aprobando. Si se eliminan los gravámenes que pesan sobre el salario será la manera de estar a favor de la clase trabajadora, compuesta de millones de personas, clave para cualquier proyecto serio que pretenda cambiar nuestra Argentina.

 

Julio Argentino Gómez para La Gaceta
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