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La historia puede sonar conocida y hasta repetitiva cuando cada año para esta fecha hacemos alusión a ella, pero siempre es necesario recordar, saber, conocer y difundir los orígenes y el desarrollo de la historia que, en este caso, tienen como protagonistas a las ciudades de Viedma y Patagones.

 

Las dos están unidas desde el vamos y hoy comparten este cumpleaños número 238 generando relaciones mutuas que hacen que se necesiten la una de la otra.

 

Pero si nos remitimos específicamente a la cuestión histórica y a contar al menos una parte de ella en estás páginas, tenemos que remontarnos a aquel 22 de abril de 1779 con la fundación del fuerte y población Nuestra Señora del Carmen y que tuvo como actor fundamental a don Francisco de Viedma y Narváez.

 

En febrero de ese año, el piloto Basilio Villarino fue enviado a explorar el río en el bergantín Nuestra Señora del Carmen, siendo así el primer hombre que cruza la barra del río Negro.

 

Por su parte, Francisco de Viedma estuvo hasta el 22 de abril de 1779 recorriendo el río aguas arriba, buscando el terreno más adecuado para el asiento del Fuerte.

 

Finalmente lo halló a unas seis o siete leguas de la desembocadura y a unos cien metros del río por la parte sur. Allí se construyó posteriormente el edificio del Centro Municipal de Cultura.

 

Para el 2 de octubre de 1779, se inició la llegada de los grupos colonizadores desde León, Galicia, Asturias y La Maragatería por la cual se llama maragatos a los nacidos en Patagones.

 

Actividades como la agricultura, ganadería más la sal, el pescado, la carne, el cuero, los lobos marinos y la harina, fueron, entre otras, las fuentes de recursos para esas familias que iniciaron una vida difícil debido a la distancia entre la región y los centros poblados.

 

La historia cuenta que los primeros años del fuerte resultaron de un importante sacrificio y si bien hubo un interés inicial por parte de las autoridades, de fomentar el desarrollo del mismo, rápidamente las promesas quedaron en el olvido y trajeron el aislamiento y la marginación para los primeros colonos. Pese a ello, éstos continuaron su obra

 

Años más tarde recomiendan el levantamiento de los asentamientos patagónicos por considerarlos onerosos para la Corona. El Fuerte fue reducido a la categoría de puesto militar y se suspendió el apoyo.

 

Durante 1791 el nuevo virrey Marques de Loreto reconsideró la situación y dio un nuevo empuje al Fuerte. Sin embargo, las dificultades para la comunicación y a su vez el aislamiento agravó la situación a tal punto que fueron destruyéndose las modestas viviendas, llevando a sus habitantes a habitar en unas cuevas cavadas en las barrancas. Fue por todo esto que los colonos del siglo XVIII en el Fuerte del Carmen, siguieron utilizando las cuevas hasta fines del siglo XIX por las familias de bajos recursos.

 

Según material histórico situado en la biblioteca Mitre, Carmen de Patagones es más antigua que Viedma, habiendo sido puerto corsario y escenario de batallas; en los comienzos, la actual capital de Río Negro fue sucesivamente denominada Barrio Sud y Mercedes de Patagones, hasta que el Coronel Álvaro Torres, gobernador entonces del territorio Patagónico, le impuso el nombre de su fundador.

 

Nacidas de la misma cuna, a la orilla del río Negro, el 13 de junio de 1779, el Fortín debe trasladarse a causa de una fuerte sudestada e inundación que duró apenas media hora. Con la misma rapidez que entró la marea volvió a bajar el río, dejando gran desolación y obligando a mudar la localización a la margen izquierda. El 19 de junio comenzó la operación de trasladar todo hacia la banda norte.
 

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