La condena fue sobre Juan Carlos Mirigay por un asesinato ocurrido en San Antonio Oeste.
Tamaño letra:

 

La Cámara en lo Criminal de Viedma condenó a Juan Carlos Mirigay a la máxima sanción contemplada por el Código bajo la figura de “homicidio calificado por el vínculo”.
El hombre de 53 años fue condenado a la pena de prisión perpetua por matar a su hijo a puñaladas en el marco de una discusión familiar, luego de una jornada en la que se consumió alcohol y drogas.


El trágico hecho ocurrió el 12 de setiembre de 2015 en San Antonio Oeste y generó una gran conmoción en la localidad.


El Tribunal integrado por los camaristas Marcelo Chironi, Ariel Gallinger y el juez de Ejecución Penal, Ignacio Gandolfi descartó la legítima defensa planteada por el Defensor Oficial, Pedro Vega y coincidió con el pedido de perpetua reclamado por el Fiscal de Cámara, Hernán Trejo, en los respectivos alegatos.


El argumento esgrimido por el juez Chironi, al que adhirieron los otros dos integrantes del Tribunal de juicio fue que “la magnitud del injusto es particularmente relevante, y el hecho aberrante, pues objetivamente ha de tenerse en cuenta el final de una vida, sumado a la situación vincular de víctima y victimario, la juventud del primero (29 años al momento del hecho), con toda una vida por delante, y la existencia de un núcleo afectivo familiar”.


El fallo destacó que “en el momento en el cual el encartado Mirigay toma un arma y sale en busca de su hijo, para posteriormente trenzarse en una pelea mediando ataques a punta de cuchillo e insultos, echa por tierra cualquier alegación de legítima defensa. Lejos está ello de una conducta tendiente a conjurar el peligro inminente de una agresión ilegítima, teniendo en cuenta además que la agresión se fue trasladando por la calle hasta cruzar hacia la vereda del domicilio de Mirigay”.


En otro tramo el fallo asegura que “fue el propio imputado quien comenzó el ataque con el arma blanca y que en definitiva su accionar lejos estuvo de conjurar el peligro desde que no era ajeno a él”.


Respecto de la calificación y el monto de la condena el Tribunal recordó que el Código Procesal Penal fija en su artículo 80 “reclusión perpetua o prisión perpetua al que matare a su ascendiente, descendiente o cónyuge, sabiendo que lo son...”, aclarando que “las razones expuestas en su momento para la sanción de esta agravante fue la doble violación tanto a la norma jurídica como a la biológica del parentesco en el marco del vínculo de sangre entre los sujetos”. 

Video del día

Noticias Relacionadas