La agrupación coral Padre Ramírez Urtasun es una de las más antiguas en la Patagonia y año a año se sigue consolidando en la identidad de la Comarca.
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Por Fernando Manrique
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Fotos: Miguel Basterra.

 

El 22 de noviembre se celebró el Día de la Música en honor a Santa Cecilia, Patrona de la Música, quien fue nombrada con ese título debido a que fue a condenada a muerte por su fe cristiana y le cantó a Dios hasta el día de su ejecución.


En la comarca de Patagones y Viedma son varios los talentos musicales que transmiten sus poesías en cada presentación, dejando a la música en lo más alto, y merecen su reconocimiento. Pero hay una agrupación que lleva 64 años de actividad ininterrumpida: el Coro Padre Ramírez Urtasun.


El conjunto coral nació en Patagones el 9 de agosto de 1953, bajo la dirección del sacerdote salesiano Miguel Ramírez Urtasun, siendo uno de los primeros coros de la Patagonia. Fue presidida por Ramírez Urtasun hasta 1975, fecha de su fallecimiento.


Continuaron luego el sacerdote Alberto Greghi y el presbítero Luis Savioli. Posteriormente, la agrupación estuvo dirigida por los maestros Padre Miguel Ascolese, Marcelo Borettini, Omar Baffoni, Sergio Serra, Martha Crivaro, Ricardo Ortiz y Vilma Petris.

 

Inicios, refundación y cruce del charco

 


Desde 1996 a la fecha, la directora coral es Mariela Bosco, quien habló con Noticias e hizo un raconto de la vida musical del Ramírez Urtasun y los desafíos actuales.


La profesora indicó que el sacerdote que le dio inicio al coro planteó una idea de avanzada para la época, ya que la actividad coral no existía en la región sur. Es así que el cura, quien además era maestro de escuelas secundarias, reunió a sus estudiantes y les abrió paso al mundo de la música.

 

Se hizo un coro numeroso, donde cada alumno trabajó con esmero, en comunión y con respeto, valores que se han mantenido inalterables en las más de seis décadas de vida del Ramírez Urtasun.


Bosco tomó la dirección cuando el grupo se encontraba acéfalo y era muy pequeño, por lo que la refundación tuvo como guía esos primeros objetivos que el religioso había marcado.


Se fue agrandando la familia y se traspasó el charco, como quien dice, dado que “si bien nos conocen como el coro de Patagones porque fueron los inicios en esta ciudad, nosotros tenemos mitad gente de Viedma y mitad de Patagones”.

 

La Casa de la Cultura y una relación especial

 

A partir de la década del 80, la prestigiosa Casa de la Cultura de Patagones, ubicada en la calle Mitre 27, comenzó a cederle su espacio para los ensayos y números musicales. Por este motivo, el viernes se conmemoró el Día de la Música en la Casa de la Cultura con un show en conjunto con el músico y recitador local Juan Carlos Ricca, en beneficio del histórico edificio.


“Nosotros estamos hace tantos años y nos dejaron las puertas abiertas para todo lo que nosotros planteamos, por lo que les hicimos una devolución. Este espectáculo generalmente lo hacemos en la Parroquia o en algún otro espacio y este año decidimos centrarnos en quien nos cobija y nos da el espacio durante tanto tiempo” señaló Bosco.


Respecto a los sentimientos que afloran por estar dentro de un lugar que mantiene viva la historia de Patagones, Bosco confesó “A nosotros nos honra poder estar en ese lugar. Nos sentimos honrados de pertenecer y a su vez poder representarlo, porque nosotros cada vez que viajamos a otro lugar, no solo cuando nos presentamos en la Comarca, sino cuando viajamos nos sentimos como embajadores del lugar”.

 

De la juventud a la experiencia

 


Hoy son 20 los miembros que no faltan a ninguna cita y hay de edades que van desde los 17 años hasta los 60. La energía de los jóvenes y la experiencia de los más grandes hacen un equilibrio ideal.


Bosco apuntó que se incorporan personas de 17 a 45 años, donde “creemos que está toda la riqueza tímbrica y vocal” y se suman los mayores que vienen de la música de hace tiempo y les comparten a los más chicos un poco de su sabiduría.


La directora coral precisó, en esa línea, que cuando hay voces de edades tan distantes todo confluye con el compromiso y la comunión para trascender el escenario.


Asimismo, no se necesita experiencia musical previa para formar parte del coro, por lo que a veces Bosco saca tizas, una pizarra y ella misma les va explicando las notas musicales. “No es excluyente que no sepan música, lo que sí es excluyente es la falta de compromiso. Hay que tener ganas de estar en un grupo donde se necesita el deseo de cantar y de comprometerse con todas las otras cosas que incluye estar en un coro”.

 

Un clásico entre saquitos de té


El coro tiene una apertura musical sin igual, porque va desde un loncomeo hasta una obra brasileña, una religiosa y una chacarera.


Todos estos géneros tan disímiles se pueden apreciar en una tarde de domingo con los reconocidos “Té concierto”. Se trata de una actividad que combina el canto con lo gastronómico y ya tiene varias ediciones encima, desde su nacimiento en 2012.


Allí se puede disfrutar de un loncomeo como Quimey Tripanto, seguido de la Zamba del nuevo día y luego una pieza en portugués.


Los “Té concierto” surgieron luego de una experiencia en la localidad chubutense, con gran influencia galesa, de Gaiman, donde notaron que había un momento especial para tomar el té pero faltaba algo, no se sabía qué... y ese algo era la música.

 

Así, en la histórica Casa Cagliero se montaron unas mesitas y se instauró un espacio de distensión el que uno podía ir con un amigo, tomarse un té y escuchar buena música.

 

Bosco narró los comienzos de los “Té concierto” y su consolidación. “Solo sentarse en la Casa Cagliero ya es un placer, mirando al río, en esas instalaciones no hay que hacer nada porque ya está todo hecho. Entonces, empezamos con los primeros té que fueron presentaciones del coro y después empezamos a convocar amigos músicos que querían participar para que sea bien dinámico, cantamos dos o tres temas, seguimos con el té, sigue otro grupo y se fue armando con la misma gente”.

 

El boca en boca se extendió como un relámpago y “cada vez que lo planteamos, que se va a hacer el té, se llena y días antes ya no quedan lugares. Para nosotros es una satisfacción porque es algo que estaba faltando en la Comarca, porque es un domingo a las 5 de la tarde, donde estamos un par de horas compartiendo lo gastronómico con lo musical y ya está instalado en la Comarca. A veces lo hacemos dos veces al año o tres”.


Permanecer, el mayor desafío

 


El Padre Ramírez Urtasun ha recorrido varios puntos del país en festivales de renombre tales como el Canta Pueblo de Mendoza, Mar del canto en Mar del Plata y la Coraliada en Necochea. Sin embargo, todos los viajes se costearon con fondos propios y la no participación en otros eventos no fue por falta de talento, sino por la escasez de dinero.


En línea con este problema de subsistencia, el mayor desafío que se traza el coro que ya forma parte de la vida de la Comarca, es el de permanecer en el tiempo.


Al respecto, Bosco instó la creación de espacios como el Encuentro de Coros del Concejo Deliberante de Viedma para que se puedan reunir con colegas y recalcó “El mayor desafío es poder permanecer en el tiempo con la actividad coral, que es de hace muchísimos años, poder lograr que trascienda en el tiempo y más hoy día con estas actividades que no son redituables”.


“El que va a cantar va a cantar por amor al arte. Realmente hay que sacarse el sombrero con el coreuta y felicitarlo porque realmente va por amor a lo que hace. Yo creo que poder reunir gente que se motive para cantar en estos ambientes y poder continuar y encontrarse con colegas, con padres y disfrutar cada uno lo que hace, creo que eso es maravilloso”, concluyó la maestra.


Patagones tiene la torre del Fuerte del Carmen, la Casa de la Cultura, la Casa Cagliero, el Rancho Rial y paisajes para enamorarse. Como para ganarse aún más la envidia de otras ciudades también tiene al Coro Padre Ramírez Urtasun, una agrupación que crece día a día en base a los primeros preceptos de Santa Cecilia: cantar por el amor al canto.

 

Aun así, el tradicional grupo coral tiene una fuerte influencia de viedmenses, por lo que Viedma también puede sentirse orgullosa. Quizás los puentes Basilio Villarino y el Ferrocarretero no son los únicos que unen a Patagones y Viedma. El Coro Padre Ramírez Urtasun también genera lazos entre las dos ciudades hermanas. 

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