En el verano surgen varias historias de color y poco se habla de la tarea de los guardavidas. En Noticias le dedicamos un espacio.
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Por Fernando Manrique
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Fotos: Miguel Basterra.

 

Ya llegamos a la mitad de diciembre y en pocas semanas nacerá un nuevo año. Y a escasos días del comienzo del verano, como es habitual, nuestras playas son una de las opciones más elegidas para los residentes de la costa atlántica y para los turistas. Sombrillas, reposeras, mates o tererés, bronceador, castillos de arena, pesca y deportes acuáticos son postales típicas de cada temporada.


Los artistas que se presentarán en las fiestas locales, un animal exótico que aparece varado en las playas de El Cóndor o las historias de algún personaje pintoresco suelen ser noticias en las páginas de los diarios. Pero pocas veces se habla del loable trabajo de los guardavidas, que como su nombre lo indica, se dedican ni nada más ni nada menos que a salvaguardar vidas.


La tarea anónima de los guardavidas permite que los bañistas puedan disfrutar de las bellezas naturales de nuestra zona, pegarse un chapuzón en el mar o en el río o practicar alguna actividad acuática sabiendo que estamos cuidados. Son conocidas las historias de rescates de los guardianes de las playas, que igualmente no desean protagonizar notas periodísticas, pues lógicamente prefieren que la temporada sea armoniosa y que no existan episodios angustiantes.


Para romper con las clásicas notas de la temporada estival, y por qué no para recordar cuestiones preventivas, hablamos con Martín Cambareri, quien a sus 38 años es coordinador del servicio de guardavidas de Viedma.

 

La vista siempre al mar

 

 

A la hora de ir al agua siempre está el riesgo de que ocurra algún accidente y también existen casos de negligencia al no respetar los lugares habilitados para bañarse o la falta de control parental con los más chiquitos, que no entienden mucho de los peligros del mar o del río, y hacen de las suyas.


Ya sea una travesura de un niño o la falta de respeto de las leyes de un adulto, los guardavidas deben prestar atención en todo momento y no se les permite pestañear.

 

En ese sentido, Cambareri indicó: “Los guardavidas siempre tienen que estar atentos a lo que pasa en la playa. Por eso, este año se implementó desde el municipio incorporar más guardavidas en cada playa para que haya un poco más de control y seguridad”.


Respecto a los cuidados con los más chicos, comentó: “Los padres tienen que estar atentos a sus hijos, el guardavidas está para cuidar a todos, no para cuidar a niños solamente. El guardavidas se encarga de cuidar a toda persona chica, grande, para eso es el servicio”.


Aun así, los casos de rescates por ahogamientos no distingue un rango etario, dado que “el peligro está para cualquier edad, para eso está el guardavidas, para poder llamar la atención o advertir sobre los peligros que hay en la playa”.


Consultado sobre las recomendaciones para los bañistas, el coordinador del servicio explicó: “Cuando lleguen a la playa deben preguntarles a los guardavidas cómo es el lugar, si la marea está bajando o subiendo, en dónde creen que es posible que se puedan bañar sin ningún peligro, para eso estamos, somos servidores de la gente”.


En este marco, puso énfasis en las complejidades del mar, debido a que allí “la playa cambia continuamente, un día está todo plano y otro día puede ser que la marea haya generado algún pozo o algún tipo de peligro. La recomendación es que se asesoren con los guardavidas para que les recomienden dónde bañarse, para no tener ningún tipo de dificultades”.


Vale destacar que, como todos los años, el servicio se presta de 14 a 20 horas y es de suma importancia que los turistas y residentes cumplan con cada una de las indicaciones de los guardavidas y de las banderas de aviso.

 

Preparación permanente

 

Este verano habrá un plantel de 61 guardavidas. 25 se encuentran trabajando en la zona balnearia del río Negro desde el 1 de diciembre, mientras que otros 32 hacen lo propio desde el viernes 15. Además, una vez que finalicen las obras de reacondicionamiento, este año se brindará el servicio en Playa Bonita con otros cuatro socorristas.


Cada uno de los hombres y mujeres que se desempeñan en esta tarea tienen una dura preparación. Cambareri señaló que las personas abocadas a los cuidados en el agua “entrenan duramente todo el año, salimos a correr, a nadar y el que puede capacitarse se capacita en las nuevas técnicas de rescate, en RCP, en primeros auxilios, en la atención inmediata a la víctima”.

 

Problemas colaterales

 

 

Existen tres problemas que exceden a los guardavidas y su función primordial. La primera tiene que ver con las quejas de los bañistas cuando una persona lleva su mascota. Al respecto, Cambareri dijo: “Hay una ordenanza vigente de que no se pueden bajar con animales a la playa. Lo ideal sería que cada persona que baje con un animal lo lleve atado y lo ate en la reposera, que lleve su bolso correspondiente para cuando el perro haga sus necesidades y no dejarla tirada en el césped o arena”.


Otro de los dolores de cabeza se refiere a la basura desperdigada por las costas. En esa línea subrayó: “Hay que concientizar a la gente que para eso hay tachos de basura, que tienen que aprender a tirar la basura a donde corresponde, eso creo que a medida la gente va tomando conciencia de esas cosas”.


El tercer ítem que complica la labor de los playeros es la de los ingresos y circulación de vehículos en las playas. A pesar de que existen carteles de importantes dimensiones que señalan esta prohibición, muchos automovilistas miran para otro lado. No obstante, agentes de Tránsito de la Municipalidad local reforzarán los controles y labrarán las correspondientes multas de cara a esta temporada.

 

Digno, responsable y honorable

 

 

Martín Cambareri es nacido y criado en Viedma y desde los siete años compitió en actividades acuáticas.


También es profesor de Educación Física, por lo que interactúa de forma constante con grandes y chicos. Su pasión por el mar lo llevó a ser guardavidas y cada día disfruta más de su trabajo. Ya lo dijo Confucio 500 años antes de Cristo: “Escoge un trabajo que te guste, y nunca tendrás que trabajar ni un sólo día de tu vida”.


La famosa frase se aplica fielmente con los guardavidas, quienes sienten su trabajo con vocación y conocen muy bien la responsabilidad que conlleva. Como coordinador, Cambareri marcó: “Bajo todos los días a la playa, hablo con el referente de playa, camino hablando con los guardavidas, veo qué es lo que les hace falta, qué es lo que necesitan, ellos saben que pueden contar conmigo para lo que necesiten”.


En cuanto a qué significa ser un guardavidas, destacó: “Es un trabajo de mucha responsabilidad, más allá de que sean tres meses de trabajo, son personas que durante tres meses están tratando de que la gente disfrute el verano”.


“Estamos bajo el sol trabajando, es un trabajo digno, responsable, honorable, en donde tenemos la responsabilidad de cuidar vidas que no es menor y yo creo que todos los guardavidas que hoy están lo hacen porque realmente les gusta y son muy profesionales”, concluyó.

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