El Cine Gama es uno de los lugares más emblemáticos de Viedma y en los últimos años ha tenido un notable crecimiento. En esta nota repasamos sus comienzos, su actualidad y los planes en carpeta.
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Por Fernando Manrique
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Fotos: Miguel Basterra.


“Vengo al cine solo porque me la banco” dice la divertidísima escena de “No sos vos, soy yo” en la que Diego Peretti le contesta al boletero que se vio sorprendido de que el protagonista asista a ver una película sin compañía.

 

Y en el caso de la Comarca, solo, acompañado, con chicos o con los abuelos, el cine sigue siendo una opción muy elegida y qué bueno que eso suceda.

 

En tiempos donde Internet propone películas al alcance de la mano, el hecho de que se genere media cuadra de cola de jóvenes para ver un estreno, da esperanza de que la magia de las salas cinematográficas sigue viva.

 

Además, en las grandes ciudades hay decenas de cines que compiten entre sí para llevar un gran caudal de espectadores pero en Viedma y Patagones los cines, más que competidores han sido salas hermanas, debido a los desafíos comunes que se han trazado.

 

El Cine Garibaldi de la localidad maragata no está en su mejor momento y ojalá que se recupere pero el Gama la sigue peleando para mantener en la capital rionegrina el atractivo de la pantalla grande.

 

La continuación de la historia de "Rápidos y Furiosos", Gilda encarnada en Natalia Oreiro y la segunda parte de la terrorífica muñeca Annabelle son algunos de los largometrajes que tuvieron entradas agotadas y que se repitieron varias semanas para que nadie quede afuera.


El buen presente del Gama se debe a la incansable labor de la familia Tubio. Adrián junto a sus hijas Dolores, Paloma y Lupe están a cargo de las cuestiones administrativas, de la boletería y hasta de los pochoclos del quiosco. 

 

Un poco de historia

 

 

350 butacas, la proyección de grandes películas en sintonía con los estrenos mundiales, la tecnología 3D y un sonido de 7.1 Dolby forman parte de los avances que ha tenido el Gama. Pero 13 años antes el nombre Gama era el de un pelotero.

 

Adrián explicó que en 1993 comenzaron a proyectar películas en el Centro Cultural tras una concesión que duró seis años. En 2004 no se renovó la concesión y surgió la idea de montar una sala en la propiedad de la familia Álvarez Tapié, que en ese momento era una sala de juegos infantiles.

 

Sin butacas ni ninguna estructura acorde a un cine se comenzó todo desde cero. Lo que no se pudo cambiar fue el nombre. En ese sentido, Adrián expresó "Cuando nosotros vinimos acá en el 2004, la sala que teníamos en el Centro Cultural se llamaba Amarcord, por una película de Federico Fellini. Pensábamos ponerle ese nombre acá también, porque teníamos la habilitación en el INCAA -Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales- y un montón de cosas, pero no fue posible. Se empezó a correr la bolilla de que reabría el Gama, no reabría el cine, reabría el Gama, así que el nombre lo tenía totalmente identificado y es el nombre que merece".

 

Luego de mucho trabajo de acondicionamiento, se proyectó la película franco-canadiense “Las invasiones bárbaras”, un drama con tintes de comedia dirigido por Denys Arcand y desde entonces la sala no ha parado de recibir aplausos.

 

Actualizaciones permanentes

 

 

2015 fue otro año clave para la empresa familiar de los Tubio. Debido al requerimiento de terminar con la distribución de filmes en el formato de 35 milímetros, el Gama debía sumarse a la digitalización o cerrar sus puertas. Es así que se adquirió un crédito por parte del INCAA para que Viedma siga teniendo su cine.

 

Aun así, las renovaciones son permanentes. Antes de iniciar la entrevista nos encontramos con un obrero pintando las paredes de la entrada y luego con Dolores arreglando butacas. En este marco, Paloma consideró "Todo el tiempo hay que actualizarse porque el equipamiento y los sistemas fílmicos van cambiando, las butacas se rompen y hay que cambiarlas, el sonido, las paredes, todo el tiempo hay que reabrir".

 

Por eso, el principal objetivo a futuro es el de mantenerse como sala. En palabras de Adrián "en principio el proyecto es seguir sosteniendo el cine como tal, lo cual es mucho y seguramente está atado a cambios que pueden haber a futuro, así como vino la era digital".

 

El desafío es doble para los Tubio, ya que mantienen el costo de las entradas al mínimo posible con la intención de que todas las familias puedan disfrutar del buen cine. De hecho, las hijas de Adrián tienen otros trabajos. Dolores es comerciante y ex docente de Plástica, Paloma se dedica al mundo del teatro y Lupe es partera.

 

Lo social también en la pantalla

 

Además del exitoso presente comercial, el Gama no es ajeno a las cuestiones sociales de la Comarca. Ejemplo de ello fue que los miércoles, el único día donde la pantalla descansa, se realizaron proyecciones de documentales medioambientales en pleno debate sobre la instalación de la planta nuclear.


Otro punto a destacar es el interés por las producciones independientes, dado que actualmente se difunden cortometrajes de realizadores locales antes de la última película de cada semana, con el objetivo de dar a conocer lo que han hecho algunos talentos de nuestra zona. El apoyo por lo local también excede las cuestiones audiovisuales, dado que tras la renovación de las butacas de la sala, los viejos asientos fueron entregados al teatro El Tubo.

 

“El Gama invita” es otro de los proyectos sociales que nació simplemente para que cientos de niños puedan estar cerca del cine. Paloma explicó que son proyecciones de “películas que se les da a escuelas, que de otra manera no podrían venir, de forma gratuita, son películas que no están en cartel. La verdad es algo que se hace porque sabemos que de otra manera los chicos no vendrían. No tiene ningún tipo de fin lucrativo, nosotros no tenemos ningún respaldo, ningún subsidio, ningún convenio ni nada con ninguna institución ni con el Estado, es simplemente porque nos dan ganas de hacerlo. Este año nos visitaron chicos de El Cóndor, del Lavalle, del barrio Mi Bandera y de San Javier".

 

Tristeza por el Garibaldi

 

Así como el Gama se ganó un prestigioso nombre por derecho propio, en Patagones el Cine Garibaldi también ha construido una rica historia y es un emblema de la ciudad maragata. Sin embargo, como se indicó, su actualidad no es la mejor y por problemas internos en la Asociación Ítalo Argentina de la Patagonia, hace meses que tiene sus puertas cerradas.


En este punto, Paloma lamentó "Hay gente de Patagones que no tiene acceso a venir hasta Viedma, sabemos que tomar un taxi o un colectivo cuesta, que la gente de Patagones se haya quedado sin ese espacio es una pena”.

 

Sin recetas mágicas

 

 

Antes de apagar el grabador, Dolores quiso resaltar el trabajo de todos los que hacen que el Gama siga en pie y valoró “Trabaja muchísima gente acá y hay varios que además son amigos, así que todo el tiempo, mientras estamos acá adentro trabajando, estamos a full esperando que la gente la pase bien. Tratamos de ser amables, de ser comprensivos, de ver cómo vamos organizando la gente para que esté mejor”.

 

Precisamente, ni los lentes 3D ni los efectos especiales que trascienden la pantalla explican el crecimiento del Gama. La amabilidad, la comprensión, el esfuerzo y la organización de una familia que siente el cine como una elección de vida, hacen que cada espectador se sienta como en su hogar y vuelva a aclamar: ¡Qué se repita la función!

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