El sello tiene menos de tres años y ya logró importantes distinciones marcándole el camino a otras editoriales universitarias nacionales.
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Por Fernando Manrique
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Hace una semana hablamos del duro momento que atraviesa la ciencia a nivel nacional y local, con ajustes presupuestarios y cierto menosprecio a las investigaciones.


En estas líneas abordaremos el trabajo de la Editorial de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), que tiene mucho que ver con el constante trabajo científico que se desarrolla en el territorio.


El sello nació formalmente en septiembre de 2015, tiene menos de tres años, pero en su reciente vida ya consiguió diversas distinciones que le marcan el camino a otras editoriales universitarias. Por sólo citar algunos de los galardones, obtuvo un reconocimiento por el libro “Malvinas, el sur, el mar, el frío” y es la primera editorial de su tipo que forma parte del prestigioso portal francés OpenEdition.


Actualmente, cuenta con 50 publicaciones en su haber y sus materiales se distribuyen en forma directa a 15 librerías de Viedma, General Roca, Cipolletti, Bariloche y Dina Huapi.


También forman parte del circuito la localidad neuquina de San Martín de los Andes, la chubutense Gaiman, Capital Federal y el Gran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y parte del Noroeste Argentino.


Pero en realidad la distribución es ilimitada, ya que todos sus libros están compilados en el citado portal OpenEdition y en el español Unebook.

 

Puente para dialogar

 

 

El equipo de trabajo de la Editorial está compuesto por el Director Ignacio Artola, la Coordinadora de Edición Natalia Barrio, los editores Diego Salinas y Jaime Bermúdez, el diseñador Sergio Campozano y en Administración Adrián Zamaro. 


Al ingresar al lugar de trabajo, en la calle Belgrano 526, nos encontramos con estanterías llenas de libros, monitores repletos de ediciones y también el candente debate acerca de las modificaciones gramaticales que trató la Doctora en Lenguas y Literaturas Romances, Karina Galperín, en un reciente artículo del diario La Nación titulado “El idioma es también un reflejo de los cambios sociales”.


Es que otro de los valores del espacio creado desde la UNRN es que se interesa por los debates actuales. 


Diego Salinas habló con Noticias y explicó: “La editorial tiene el objetivo de tender un puente con la comunidad, un puente de doble vía para que el conocimiento que construye la universidad vaya hacia la sociedad y que al mismo tiempo los saberes y las producciones culturales y artísticas que están en la comunidad dialoguen con la universidad”.


Un ejemplo de ello es la colección Cuenta la Ciencia, la cual intenta traslucir saberes de la academia en un lenguaje llano, accesible para todos, al tiempo que la Editorial está en permanente contacto con las expresiones que surgen en la sociedad ya sea en la Feria del Libro, en la Noche de los Museos, con sueltas de libros o con La Tejedora, un proyecto dedicado a la literatura regional con narrativas, poesías e historietas.


Salinas indicó en ese sentido: “Se atiende la esfera de la actividad académica con los libros que reflejan el quehacer de los docentes investigadores de la UNRN y tenemos otras colecciones que hacen de puente con la comunidad, que atienden a ese vínculo y están relacionadas con el ámbito cultural en que la universidad se inserta”.

Todos los tópicos

 

 

Ignacio Artola, quien se encarga de la coordinación general, resaltó la idea de ser un puente pero un puente en el que transiten todos: “Una de las cuestiones que atendemos es salvaguardar la diversidad, aquellos contenidos, aquellos libros y aquellas voces que el mercado no se ocupa de distribuir, de imprimir, de darles espacio. En ese sentido, las editoriales universitarias argentinas atienden no solamente su esfera, lo que sucede intramuros, sino que se relaciona con la sociedad a través de colecciones de divulgación, de literatura y cuestiones que en general el mercado no atiende”.


Agregó en ese aspecto: “En nuestras colecciones hay temas que tienen que ver con pueblos originarios y su relación con el territorio, de desarrollo económico, otros de reflexiones de la ciencia y la tecnología en los últimos 30 años en la Argentina, es bastante diversa”.


Retomando lo que señaló una becaria de Viedma la semana pasada, en una protesta de investigadores en la Plaza San Martín, también se trabajan con problemáticas que molestan a los gobiernos de turno. Uno de esos conflictos es el que padece Bariloche con el acceso a la vivienda, que se tradujo en tres libros orientados por el objetivo de los investigadores de aportar al debate en su comunidad.


A decir de Artola: “Son temas actuales en los cuales los libros pretenden aportar, por lo menos, un análisis que oriente hacia una búsqueda de solución social. Son libros que se involucran en una cuestión que está sucediendo hoy en forma inmediata”.


Un libro para mantener viva la memoria

 

 

“Malvinas, el sur, el mar, el frío” es una obra que fue reconocida como el mejor libro de historietas con temas históricos y sociales en 2016, por el movimiento cultural Banda Dibujada, que desde hace ocho años premia a lo mejor de la historieta infantil y juvenil nacional.


La iniciativa de las editoriales de las universidades nacionales de Río Negro y de Villa María, Córdoba, recuperó lo sucedido en Malvinas desde un punto de vista situado entre los hechos documentados y la ficción. Se trata de una obra colectiva, cuyos autores son Diego Aballay, Alejandro Aguado, Mariano Antonelli, Fernando Calvi, Chelo Candia, Oscar Capristo, Kristian Rossi, Sofía Cunha, Rodrigo Luján y Eduardo Molina.


Artola, el autor intelectual del proyecto, le precisó a este medio: “Malvinas es un libro que nos dio muchas satisfacciones en cuanto al reconocimiento, pero también en cómo fue recibido por los lectores y porque logró aunar a autores argentinos de distintos lugares marcados por una gran calidad”.


La idea surgió a partir de una convocatoria de Nación, en 2015, para generar productos editoriales que trataran el tema Malvinas. Todas las propuestas fueron trabajos académicos, revisiones históricas y análisis sociales y según Artola “faltaba una mirada más humana y más próxima a otros lectores y nos pareció que el lenguaje de la historieta podía cumplir esa función”.


“A partir de esta idea se hizo este libro que genera un equilibrio entre la historia y la ficción, son historias de ficción basadas en un hecho histórico en el cual el suceso bélico no está narrado desde la épica nacionalista, sino desde las historias que se fueron conformando alrededor de ese suceso. Son historias humanas, no un derrotero de la gesta bélica”, aclaró.
 

La Editorial también habla francés

 

 

Tal como lo anticipábamos al inicio, otro de los pasos trascendentales del sello rionegrino fue haberse convertido en la primera editorial de una universidad nacional en formar parte del portal francés OpenEdition.


Artola consideró que así terminaron siendo una punta de lanza de las editoriales argentinas: “Somos los primeros que estamos en el portal por un trabajo sostenido y una coherencia de desarrollo de contenidos. Nosotros apostamos fuerte a una colección, que es Aperturas, la cual identifica a la universidad con contenidos propios que se comunican hacia toda la sociedad. En función de esto entendemos que es importante para la universidad y para el resto de las editoriales universitarias posicionarnos en el mercado internacional”.


Salinas reforzó esa idea y añadió otro beneficio de estar en OpenEdition, que radica en que los libros están a disposición del lector de manera libre y “la accesibilidad es uno de los pilares de la universidad. Nos interesa que los contenidos circulen y que estén disponibles para cualquier lector en cualquier formato y lugar del mundo”.


Proyección

 


Consultados sobre las publicaciones que están en carpeta, los editores expusieron que la demanda interna sigue creciendo y se están ampliando las dos colecciones insignias del catalogo académico: Aperturas y Lecturas de Cátedras. Mientras que pretenden llegar a más lectores con Cuenta la Ciencia y otras publicaciones de La Tejedora.


Lo destacado es que los materiales no sólo van a seguir disponibles para el público en general, sino que a través de un convenio con el Ministerio de Educación y Derechos Humanos de Río Negro van a insertarse en el nivel Medio para que los más jóvenes tengan contacto directo con lo que se produce.


Los estudiantes universitarios, asimismo, continuarán con la posibilidad de comprar una colección a un precio más bajo que el que costaría tener ese libro fotocopiado, con el fin de reinsertar el objeto libro en el ámbito del estudio universitario y de jerarquizar la producción intelectual de los docentes.


A modo de cierre, Artola determinó que más allá de las estanterías llenas lo primordial “es poner en la más alta circulación estos libros, en formato papel y digital” y completó: “Creemos que tanto las producciones generadas dentro de la universidad como aquellas que provienen del resto de la sociedad tienen que circular”.


Obviamente, por cuestiones de espacio quedaron muchos temas en el tintero tales como las publicaciones sobre pueblos originarios o la adaptación con las nuevas tecnologías, pero mientras se siga escribiendo seguirán las historias para contar.

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