La formalidad de la causa no permite deducir si existió una desaparición forzada, si hubo un homicidio seguido de la eliminación el cuerpo, o la posibilidad que Silvia se haya ido por propia voluntad.
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Por Silvano Eric Rosso

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Este 4 de junio se cumple el primer aniversario de la desaparición de Silvia Vázquez Colque, la ciudadana viedmense nacida en Bolivia, que fue vista por ultima vez en esa fecha, que desde entonces nada se sabe de ella, con un agravante no menor, nadie se percató de su ausencia y más de un mes después, una allegada hizo la denuncia.


Fue más de un mes en el que nadie hizo nada, y la causa se inició con faltante de elementos que podrían haber sido cruciales para determinar su paradero.


En la actualidad, un fuerte clamor popular pugna por saber la verdad, a partir de manifestaciones públicas con críticas y exigencias al accionar de la Justicia y al Estado en su conjunto.


Este primer aniversario encuentra a la mamá de Silvia en Viedma, dispuesta a participar de la marcha que se realizará este domingo, y con fuertes exigencias también hacia los investigadores.


De hecho, en estas horas ha mantenido reuniones con las autoridades, y se ha dispuesto que encabece la querella para formar parte de la causa (ver aparte).


Rodríguez Frandsen


La fiscal que entiende en la causa, la doctora Paula Rodríguez Frandsen, aseguró que la investigación se encuentra en una meseta, como consecuencia de la escasez de pruebas para sumar a la causa, que permitan nuevas intervenciones.


A un año de su desaparición, la formalidad de la causa no permite deducir si existió una desaparición forzada, si hubo un homicidio seguido de la eliminación el cuerpo, o si bien, como hipótesis que se ha profundizado, la posibilidad que Silvia se haya ido por propia voluntad.


Sea cual sea la situación, lo cierto es que no se han dado con las pruebas que permitan certificar ni refutar una u otra hipótesis.


Esto, para la familia y gran parte de la comunidad que reclama saber que pasó, es la nada misma, y una suma de angustia a un hecho hartamente angustiaste.

No se han dado con las pruebas que permitan certificar ni refutar una u otra hipótesis, sobre la desaparición forzada o la decisión personal y voluntaria de alejarse. Sea cual sea la verdad, la crítica apunta a que no se logra dar con la verdad 


Rodríguez Frandsen dialogó con Noticias de la Costa sobre las intervenciones realizadas todo este tiempo y destacó que desde el principio, la Fiscalía a su cargo mantuvo una línea objetiva sin perder el motivo de la causa: la aparición de Silvia Vázquez Colque.


“Nosotros tomamos conocimiento más de un mes después por una amiga que no la podía localizar”, recordó la funcionaria judicial.


Contó que “a partir de entonces empezamos la búsqueda, con lo que implica más de un mes después. Las primeras horas de una desaparición son vitales, y en este caso no pasaron horas, sino más de un mes”.


“Esto lleva, por ejemplo, a que los contenidos de las cámaras de seguridad no estén registradas, es un elemento que tal vez no tenía nada para aportar pero ni siquiera la pudimos cotejar”, recordó.

 

Sobre las acciones iniciales, indicó que se respetó el protocolo de la desaparición de personas.


“Se hicieron entrevistas con allegados, con medios de transporte, con efectivos de seguridad. Se consultó en Migraciones a ver si había salido por las vías legales porque no hay otra forma de controlar una salida del país; pericias en los celulares para establecer si había hablado con alguien, que dio resultado negativo. Ella no habló con nadie más desde la desaparición. Si bien el teléfono estuvo habilitado, recibía las llamadas y los mensajes que mandaban las personas que la estaban buscando, nunca contestaba. Como nadie atendía, no saltaba la señal del lugar donde estaba ese celular”, detalló la funcionaria. 

 

Sobre el particular agregó que “el celular no aportó ningún dato y al día de hoy no fue hallado, tampoco fue nuevamente prendido ese teléfono y tampoco ese chip fue puesto en ningún otro teléfono”.


Se mantienen acciones como consultas periódicas en Migraciones pero no se logran dar con datos que aporten a la causa.


Rodríguez Frandsen indicó que “se tomaron testimoniales, incluso a la mamá de Silvia, que había estado en Viedma en la fecha previa de su desaparición.


“La mamá nos decía que en la casa había un lugar que era de tierra, y cuando fuimos nosotros tenía piso de losa. Esto nos llevó a contratar georadares del Conicet, para ver si debajo de la losa había algo. Lo cual fue descartado. Después se nos dijo que la losa era vieja y el análisis dio como resultado negativo”, agregó, y dijo: “En la medida que fue surgiendo información como esa, se investigó, y después se descartó”.


“Se trabajó en chacras y lugares allegados al marido, se allanaron casas, se secuestraron vehículos, se trabajó con luminol para ver si había manchas de fluidos, como sangre, pero no había ningún rastro en los domicilios de Silvia y de los parientes más cercanos”, aclaró la fiscal.


Dijo también que “no hay ningún elemento que nos pueda indicar con firmeza que haya ocurrido algo violento, porque no hay indicios respecto a eso, lo cual no se descarta porque tampoco hay indicios de que se haya ido por su propia voluntad”.

 


“En ninguna las dos hipótesis tenemos como acreditar y tampoco algo que nos indique que la balanza se incline para un lado para el otro”, continuó.


Sobre la denuncia de violencia de género que la propia Silvia hizo contra su pareja, que hacía presuponer que podría tener alguna grado de participación en la desaparición de la mujer, la fiscal indicó que “esta situación genera sospechas, pero la Fiscalía necesita buscar evidencias de que algo pasó. Con una sospecha no se hace nada. Nunca se dejó de profundizar la investigación hacia ese lado. De hecho, como prueba, lo que más se investigó fue hacia esa sospecha, y por ello los allanamientos en casas de familiares del marido”.


“Si bien sabemos que la denuncia la hace una amiga varios días después, el marido hizo una exposición policial cuando ella desapareció, diciendo que ella se había ido con otra pareja porque tenía otro novio, y él hizo esa exposición porque manifestó que se iba a ir a quedar con los chicos porque él no podía estar en la casa de Silvia. Es una exposición explicando que se iba a quedar con los chicos porque Silvia no estaba”, continuó la fiscal.


Al respecto detalló que estas aseveraciones surgen de las distintas charlas extraoficiales porque no se le tomó declaración en la Fiscalía, atento a la posibilidad de que tuviera algo que ver y que sea imputado.


“Siempre en el ámbito de la familia del marido, la creencia es que ella se fue con un novio. Se investigó en las redes sociales, y en el Facebook ella cambió el estado un día antes de desaparecer, paso de ‘soltera’ a ‘en pareja’ con domicilio en Buenos Aires. Esa cuenta de Facebook no la volvió a utilizar”, detalló Rodríguez Frandsen.


De todas formas, aclaró que “esta clase de elementos puede llegar a hacernos creer que ella se fue, pero por el otro lado tenemos un antecedente de violencia de género y el hecho de que no se comunicó más a pesar de que estaban aquí sus hijos y una familia en Bolivia con la que tampoco se comunicó, que no nos permite descartar ninguna de las posibilidades y la Fiscalía tiene que investigar todas y eso es lo que ha hecho”.


La causa permanece abierta e incluso, por más que no salgan medidas, sigue abierta porque justamente siempre pueden aparecer nuevas informaciones.


De hecho, hay una recompensa vigente por lo cual, se espera que alguien pueda aportar datos a la causa.


“Versiones encontradas nos dicen que ella nunca se iría dejando a los hijos. Otras que nos han indicado que estaba muy cansada de la situación, y también personas gente que nos ha ratificado que tenía otra relación fuera de Viedma”, continuó la funcionaria judicial. 

 

Investigarán un “probable homicidio”

En una conferencia de prensa brindada en la mañana de este viernes, Igoldi indicó que seguirán minuciosamente todo el proceso judicial, pero a priori se investigará “un probable homicidio” mediado por violencia de género.


En tal sentido, el letrado explicó que Silvia “no habría desaparecido voluntariamente y podría haber algún tipo de autor o autores que hayan participado en esto. Por una cuestión de responsabilidad profesional uno tiene que terminar de leer, ver el expediente para ver qué pesquisa hizo la Fiscalía. Pero los datos que tenemos nosotros nos orientan para ese lado, cuando uno busca a un desaparecido no sale a hacer allanamientos buscando a un cuerpo enterrado, entonces también entendemos que en las pesquisas están las posibilidades de que el hecho que estén investigando sea un probable homicidio. No lo podemos descartar y creemos que hay elementos suficientes como para orientar la investigación hacia las personas que ha nombrado Beatriz”.


El abogado defensor de la familia apuntó a un hecho de violencia de género previo, que Silvia sufrió con su ex pareja. Al respecto, detalló: “Entendemos también que el Poder Judicial, en este caso como en tantos otros, está en deuda con Silvia, con la familia y con la sociedad. Entendemos que el desenlace de su desaparición debe estar necesariamente vinculado con la primera agresión que recibió Silvia en enero de 2017 por parte de su pareja, y con la lamentable decisión de la Cámara de Viedma como ha tenido otras lamentables decisiones en cuestiones de violencia de género, con un voto rector del juez Reussi que transformó una tentativa de homicidio en una lesión leve”.

 

 

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