Ocurrió en ocasión de un robo en el lavadero ubicado en Tierra del Fuego y Bouchard, del barrio Santa Clara.
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El Superior Tribunal de Justicia confirmó la condena a 18 años de prisión a Gonzalo Ezequiel Pérez y a Exequiel Agustín Juárez, por considerarlos coautores material y penalmente responsables del delito de homicidio en ocasión de robo agravado por el uso de armas. Ambos ultimaron a Angel Ríos en un lavadero de autos de Viedma.

 

El STJ declaró mal concedido los recurso de casación interpuesto por la Defensora Penal Marta Ghianni en representación de Exequiel Juárez y por el abogado defensor Guerino Ángel Curzi a favor de Gonzalo Ezequiel Pérez.

 

Oportunamente, el juicio oral y público se llevó adelante en la Sala A de la Cámara en lo Criminal de Viedma. Allí  se probó que en Viedma, el 26 de junio de 2014, aproximadamente a las 05.50 los condenados intentaron apoderarse ilegítimamente de elementos (presuntamente dinero en efectivo) pertenecientes al lavadero de automóviles “Kalin Wash”.

 

A tal fin Pérez, Juárez y M. concurrieron al comercio ubicado en las calles Hipólito Bouchard y Tierra del Fuego a bordo de un Ford K, y luego de merodear por el lugar, estacionaron en inmediaciones y descendieron del vehículo Juárez y Pérez. Una vez en el exterior del comercio abordaron a Ángel Ceferino Ríos, empleado del lugar en ocasión en la que uno de los sujetos. Luego le dispararon ocasionando su muerte. Según el Médico Forense, Ríos, presentó un tórax inestable con hemoneumotorax grave, una laceración cardíaca derecha como consecuencia de la herida de arma de fuego que le provocó el fallecimiento por shock hipovolemico.

En acuerdo de los señores Jueces del STJ y con el voto rector del magistrado Sergio Barotto, argumentó: “Las defensas de ambos imputados deducen agravios similares, lo que posibilita un tratamiento conjunto. En este sentido, ambas plantean que sus pupilos no han sido coautores del hecho y atribuyen el disparo con arma de fuego y el homicidio al otro. Asimismo, entienden infundadas y excesivas las penas de prisión establecidas”.


Continúa el Juez Barotto: “Ahora bien, reseñada la fundamentación relevante, se advierte la insuficiencia de los agravios recursivos para conmover la calificación final decidida, puesto que se dirigen a cuestionar el extremo fáctico vinculado con la correcta determinación de quién efectuó el disparo, cuando ello carece de relevancia en las circunstancias del caso. (…) Tales datos son indicadores de una coautoría para un robo con un arma de fuego, en ocasión del cual sucedió el homicidio, y para ello es indiferente establecer quién efectuó el disparo”.


Por último, el fallo explica: “un repaso de las circunstancias ponderadas permite sostener que se encuentran bien explicitados los criterios para la determinación del monto de pena, puesto que se analizaron las modalidades de la acción y las circunstancias que la rodearon (entre las que se incluyó la nocturnidad como un claro dato referido a una mayor indefensión de la víctima), los medios empleados y los motivos (o su ausencia) en orden a la reprochabilidad de la conducta, así como la edad, la educación, la condición socio-económica y la carencia de antecedentes penales de los causantes (en este caso, circunstancias favorables). Se evaluó además que se trataba de una actuación en coautoría, por lo tanto, en un hecho propio”.

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